FOTOA 2812A la hora de contratar un servicio de Internet no todo es lo mismo. Una casa particular no va a necesitar el mismo sistema de conexión que el que requerirá, por ejemplo, un campo en el que a una hora determinada se debe programar un sistema de riego o de fertilización. Un edificio inteligente tampoco necesitará el mismo sistema que utiliza una persona que quiere ver una película por streaming mientras va en el colectivo.

Todas son situaciones distintas en las que se deben tener en cuenta varias cosas. Por ejemplo, el ancho de banda, la continuidad en la conexión, la autonomía, el alcance de la cobertura. A partir de este análisis se puede determinar cuál es el servicio que mejor se va a adecuar en cada caso.

Las redes 4G LTE son más adecuadas para aplicaciones en dispositivos móviles. Son las que utilizamos a diario en el celular y nos aseguran continuidad en la conexión ya que admiten la transferencia entre antenas de red móvil. Este sistema se usa para las aplicaciones de conexión permanente, que necesitan continuamente recibir datos. Estas redes están pensadas para una conexión frecuente. Las personas utilizan sus celulares cientos de veces cada día y el servicio siempre está ahí, disponible.

Mientras tanto, las redes de baja potencia son ideales para soluciones que requieren una transmisión de datos limitada o esporádica, no continua. También sirven para proyectos que necesitan una amplia área de cobertura, ya que ofrecen mayor penetración ante obstáculos y edificios. Su ancho de banda es pequeño y tienen un bajo consumo de energía, por lo que la recarga de batería es infrecuente. De esta manera, su autonomía es de meses o años.

Estas redes están pensadas para soluciones de Internet de las cosas (IoT) y permiten conectar una gran cantidad de sensores y dispositivos con un mayor alcance de cobertura y una mejor duración de la batería. ¿Cómo es esto posible? En los casos en los que se usa este sistema, las exigencias de transferencias de datos son menores que las que requieren, por ejemplo, ver una película en streaming, por lo que permite ahorrar energía.

Además, cuentan con actualizaciones de seguimiento periódicas y recepción esporádica de información, que garantizan una eficiencia energética óptima. Por otra parte, ofrecen la máxima cobertura ya que sortean obstáculos y edificios, por lo que brindan mayor señal en espacios cerrados o bajo tierra. Su uso brinda excelente cobertura y seguridad en el tráfico de información, sin interferencias.

Dentro de las redes de baja potencia, también denominadas LPWAN (Low Power Wide Area Network), existen dos opciones: LTE-M, conocida como CAT-M1; y la Narrow Band IoT (NB-IoT). Principalmente se diferencian en cuestiones que tienen que ver con el consumo de datos, la demora en la transferencia de información, la cobertura en espacios cerrados y la duración de la batería. Por eso, a la hora de pensar en un servicio de internet es importante evaluar cuál va a ser el mejor para cada situación específica.

Su instalación es muy simple. En el caso de NB-IoT y LTE-M, los sensores funcionan en modo plug-and-play, lo que significa que están conectados directamente a las redes. Eso hace que no sea necesaria la instalación de redes locales dedicadas y gateways. El sistema, además, es seguro, ya que se trata de tecnologías estandarizadas a nivel mundial que utilizan medidas de seguridad LTE aprobadas por 3GPP, el organismo internacional que rige los estándares de comunicación móvil.

Fuente: https://www.clarin.com/brandstudio/internet-cosas-diferencian-redes-baja-potencia-redes-4g-_0_wWtMWrpq4q.html