La ingeniera telemática María Jesús Cresci presentó en el evento Lacnic35 del Registro de Direcciones de Internet de América Latina y el Caribe (Lacnic) los resultados de su estudio sobre protocolos y plataforma para el desarrollo efectivo del internet de las cosas (IoT, es decir, las conexiones entre aparatos) en zonas rurales con poca o nula cobertura de internet.

Cresci, Uruguaya de 28 años, fue seleccionada por Lacnic en octubre, junto con otras seis latinoamericanas, para participar en un programa de mentoreo de cinco meses. Durante ese tiempo se dedicó a estudiar cuáles son las soluciones y los protocolos adecuados para colocar sensores y dispositivos de monitoreo en las zonas rurales donde la cobertura no llega.

Cresci explicó que su análisis no estuvo relacionado con identificar esas zonas, sino que sabiendo que hay lugares donde no hay cobertura, se propuso estudiar la tecnología o los protocolos para instalarla. Se dedicó a analizar las diferentes tendencias tecnológicas para gestionar sus redes de IoT. Para esto tuvo en cuenta que los operadores de servicio están migrando la forma de conectividad de sus equipos locales de cliente (CPE), como puede ser un router, a las redes de cobertura amplia definidas por software (SD-WAN), es decir, a una conexión en la nube.

Por otro lado está la tecnología inalámbrica de radiofrecuencia, que da conectividad a los sensores mediante la conexión a un servidor utilizando un dispositivo de puerta de enlace (gateway) como nodo central.

Las redes de IoT están siendo desplegadas basándose en tres tecnologías diferentes, según explicó Cresci: “Está LoRaWAN, que es una tecnología inalámbrica que se implementa en bandas no licenciadas, o sea que no tiene un costo de uso del espectro radioeléctrico”. Luego se encuentra NB-IoT, “que es licenciada y corre arriba del 4G y en un futuro lo hará arriba del 5G”. En este caso son los proveedores de servicios los que tienen que implementar el protocolo sobre su infraestructura de LTE. En tercer lugar está Zigbee, que se basa en las redes inalámbricas de área personal (WPAN), al igual que Bluetooth. Todas cumplen el mismo objetivo: dar conectividad a los sensores.

Utilizando las tendencias tecnológicas mencionadas, Cresci se planteó un nuevo objetivo: que la red de IoT se expanda, soportando la tecnología de red definida por software, para generar una red de internet de las cosas definida por software.

“La arquitectura de IoT son sensores que envían la información a un nodo central, que después manda la información a la nube, a un servidor, y a aplicaciones que vienen detrás. Hoy en día ese gateway, esa caja, está cerrada a fabricantes. En el estudio, lo que hicimos fue ‘abrir esa caja’, hacerla definida por software, como se llama hoy en día, utilizar cualquier hardware y una plataforma de código abierto para enviar hacia los sensores cualquier protocolo. Eso nos da una apertura en cuanto a los protocolos que se puedan manejar; se puede implementar LoRaWAN y alguno más, como ZIgbee”.

Para esto pensó utilizar plataformas de código abierto, una que soporte distintos protocolos hacia los sensores y otra para comunicarse con todos los gateways. “El próximo paso no está relacionado con la investigación de las tecnologías, que ya lo hice, sino con el desarrollo de esta solución que propongo, que es un hardware con una plataforma arriba, y hacer un producto viable de eso”, indicó. “Va a llevar varias horas de código y de diseño de arquitectura; haciéndolo yo sola me va a llevar muchísimo tiempo. Por eso el próximo paso es reunirme con alguna empresa que ayude a emprendedores, a startups, para que me den algunos lineamientos de los recursos que debo conseguir y cómo”, concluyó.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/cotidiana/articulo/2021/5/proyecto-para-llevar-internet-de-las-cosas-a-zonas-rurales/