La crisis energética vivida en 2022 ha puesto en evidencia que algunos países necesitan dejar de ser tan dependientes de otros países en este ámbito. Y el papel del Internet de las Cosas en el ahorro de energía puede llegar a ser clave para llevar a cabo una gestión energética eficiente que no produzca desigualdades entre países.

La transformación digital y la hiperconectividad requieren de mayores esfuerzos energéticos ya que las infraestructuras deben adaptarse a una demanda que no para de crecer. Pero para que esto no suponga un problema, se han desarrollado tecnologías como el 5G que es hasta un 90% más eficiente que la 4G, junto a otras herramientas que permiten reducir las necesidades de consumo. Por ejemplo, las redes de energía inteligentes, utilizan sensores y dispositivos IoT que pueden identificar y prevenir las pérdidas de energía y optimizar su distribución para minimizar el desperdicio.

El IoT conecta digitalmente entre sí todo tipo de máquinas y dispositivos, a través de Internet o a través de una red privada. De esta forma, todas estas “cosas conectadas” pueden interactuar entre sí, sin la intervención del ser humano, algo que anteriormente no sucedía. Lo que se busca con esto es crear un entorno controlable generando espacios como la Smart Factory, en la que se puede regular el consumo de energía con fines de sostenibilidad.
Otro ámbito de aplicación del IoT en el ahorro de energía es el de las Smart Cities o ciudades conectadas. En la actualidad hay un buen número de ciudades españolas que han comenzado a implantar esta digitalización. Localidades como Alcoy ya han instalado sensores en el alumbrado público para que sus farolas urbanas se encienden al detectar el paso de una persona. Aunque desde hace tiempo, estos sistemas se han instalado en centros de trabajo, escuelas u hospitales, por donde pasan cada día gran cantidad de ciudadanos.

En los espacios domésticos, los electrodomésticos con IoT pueden recabar información acerca de su consumo energético. Su conectividad permite hacer un uso eficiente y adaptado siempre a las necesidades, ya que ofrecen a los usuarios la información de consumo en cada momento y su uso se puede programar. Estos sensores aportan datos en tiempo real, que además se pueden utilizar para obtener tendencias de consumo a través de la analítica predictiva, es decir, como una fuente de información para el futuro próximo.

Gracias a la transformación digital que se está viviendo en todos los sectores la conectividad puede alcanzar a todo tipo de objetos: desde ropa y calzado hasta robots industriales. Por tanto, las aplicaciones del IoT no paran de crecer, también para mejorar la eficiencia energética.

 

Más…fuente: https://www.telefonica.com/es/sala-comunicacion/blog/el-papel-del-internet-de-las-cosas-en-el-ahorro-de-energia/