La inauguración del primer sistema de clasificación robótica de paquetes en América Latina marca un punto de inflexión para Correo Argentino, que apuesta por la automatización y la inteligencia artificial para transformar su modelo logístico y financiero. Con la puesta en marcha de esta tecnología en la planta de Monte Grande, la empresa no solo triplica su capacidad operativa, sino que redefine los estándares de eficiencia y precisión en el sector postal nacional.
“Somos una empresa de tecnología especialista en logística. Incorporamos soluciones innovadoras que siguen los estándares globales y las aplicamos sobre nuestra mayor fortaleza: nuestra red y territorialidad única”, afirmó el presidente y CEO de Correo Argentino, Camilo Baldini.
El nuevo sistema, instalado sobre una superficie de 1.180 metros cuadrados, opera con 240 robots autónomos y utiliza algoritmos de direccionamiento y clasificación inteligente. Esta infraestructura permite procesar hasta 9.000 paquetes por hora, lo que representa una capacidad tres veces superior a la actual en todo el país. La instalación cuenta con trece puestos de inducción que mantienen un flujo continuo de carga y ciento treinta salidas de clasificación, optimizando los tiempos y minimizando el margen de error.
La automatización no solo impacta en la eficiencia operativa, sino que se inscribe en un proceso de transformación financiera que ha revertido la situación de la empresa. “Desde noviembre de 2024 operamos sin fondos del Estado y hoy devolvemos valor a los argentinos”, agregó Baldini a Correo Argentino.
Tras superar un déficit de $113.000 millones en 2023, la compañía alcanzó un superávit de $48.000 millones a junio de 2025 y aportó $34.000 millones al Tesoro Nacional.
El sorter robótico está diseñado para paquetes pequeños y medianos de hasta cinco kilos, que constituyen la mayor parte del flujo del comercio electrónico nacional e internacional. La automatización incluye lectura inteligente de etiquetas, sensores, comunicación entre robots y monitoreo en tiempo real del nivel de batería, lo que permite que los robots se dirijan automáticamente a las estaciones de carga cuando es necesario.